Índicas, sativas, autoflorecientes, con alto contenido en CBD… El de las semillas de cannabis es un mundo por descubrir

La primavera ya llegó. Las horas de luz aumentan y las temperaturas se suavizan. El momento perfecto para empezar la temporada de cultivo de cannabis en exteriores, pero llegada la hora ¿cómo decido qué variedades de marihuana quiero cultivar? Este post se antoja como una guía básica sobre todo para los principiantes o no iniciados, y también para los desconocedores del cultivo de cannabis, para comenzar a familiarizarse con la cultura y todo lo que en ella subyace.

Hablando de cultivo de semillas de marihuana para consumo propio, resulta esencial decidir el efecto que queremos que nuestra marihuana nos cause: si optamos por cultivar una variedad relajante o, en cambio, si queremos estar eufóricos tras consumir nuestra hierba. En el primero de los casos, las índicas son tu solución. Te proporcionarán un efecto narcótico o relajante. Por otro lado, las sativas generan efectos psicoactivos que potencian la alegría y la risa. La alternativa son los híbridos, que combinan ambos efectos, suavizándolos sobremanera.

Las diferencias entre ambas genéticas no solo existen a la hora de experimentar sus efectos, sino también durante la fase de cultivo. Mientras las índicas florecen con rapidez y alcanzan un tamaño reducido, las sativas tardan más en aflorar, alcanzando un tamaño superior. Es indispensable saber que las índicas provienen de Asia, en comparación al origen tropical de las sativas, lo que condiciona su cultivo en exteriores. Todo cambia, sin embargo, en salas de cultivo, acondicionadas para cada tipo de planta.

En este tipo de cultivos, las semillas autoflorecientes son ideales, ya que no dependen de la luz para florecer. Lo harán igualmente sea cual sea el ciclo de luz al que se vean expuestas. Igualmente, es necesario tener en cuenta que si bien estas variedades han experimentado una mejoría notable con el paso de los años gracias al trabajo de los bancos de semillas, están aún lejos de alcanzar la calidad la potencia y la producción de las variedades fotodependientes. Aun así, son perfectas para los iniciados, pero también para los cultivadores más expertos que quieren seguir cosechando mientras esperan a tener a punto sus plantas fotodependientes. La principal ventaja de las semillas autoflorecientes es su versatilidad y rapidez de crecimiento.

En el caso de que cultivemos marihuana con vistas a consumir cannabis para uso medicinal, habremos de fijarnos en los porcentajes de THC y CBD. Así, en función de la enfermedad o dolencia que nos ocupe, habremos de elegir genéticas con mayor o menor porcentaje de estos dos cannabinoides. Aprende más sobre marihuana medicinal en esta serie de publicaciones.

Por último, pero no por ello menos importante, está el sabor. Los bancos de semillas te ofrecen un inmenso abanico de oportunidades para disfrutar del cannabis. Variedades que van desde los sabores más tradicionales hasta llegar a los más exóticos. Sabores terrosos, herbales, cítricos, afrutados… ¡hasta de queso!

Como ves, el mundo del cultivo de cannabis es muy complejo, pero también apasionante, y no hay mejor manera de descubrirlo que aventurándose uno mismo. Consulta a un experto, adquiere la variedad que más te guste y cuéntanos tus resultados.

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